Hay personajes que entran en escena.

Y después está Barnabas.
Con su sombrero imposible, su abrigo, su bastón y esa manera de caminar como si el jardín fuera su casa, parece haber salido directamente de otra época.
No sabemos casi nada de él.
Solo sabemos que siempre va impecablemente vestido, que parece tener algún lugar importante al que ir y que nunca parece tener prisa.
A su lado, sin embargo, hay alguien que parece conocerlo muy bien.
Su gato negro.
Él no necesita sombrero, ni bastón, ni ninguna gran pose.
Simplemente camina junto a Barnabas como si fuera lo más normal del mundo.
Y quizá lo sea.
Al fin y al cabo, en The Attic, hasta los caballeros extravagantes necesitan compañía. 🐈⬛🍂




