📁EXPEDIENTE 14-P

Tocamiento Piporril Presuntamente Breve con Alegación de Comprobación

📎 ANEXO 14-P/B — Sobre la imposibilidad material
de alegar “contacto fortuito” cuando se llega con guantes,
cinta métrica y una linterna.

—Señoría, insisto: fue fortuito.

—¿Llevaba guantes?

—Sí.

—¿Linterna?

—Sí.

—¿Cinta métrica?

—…sí.

—¿Por qué?

—Quería comprobar una cosa.

SILENCIO.

El fiscal abre lentamente el pedorro.

—Señoría… consta también un pie de rey.


📎 ANEXO 14-P/B

Sobre la imposibilidad material de alegar «contacto fortuito» cuando se llega con guantes, cinta métrica, linterna y pie de rey.

Documento vinculado a: EXPEDIENTE 14-P

Clasificación: RESERVADO

Nivel de acceso: Solo personal autorizado

Estado:
Abierto, pero con las piernas juntas

Observación:
No acercar instrumental


I. OBJETO DEL ANEXO

El presente anexo tiene por objeto determinar si puede considerarse accidental, casual, fortuito o «una cosa que pasó» el acercamiento a piporras ajenas cuando la persona investigada lleva simultáneamente:

a) guantes;

b) cinta métrica;

c) linterna;

d) pie de rey;

e) expresión facial de quien sabe perfectamente lo que está haciendo.

La respuesta provisional es:

No jodamos.


II. RELACIÓN DE OBJETOS INTERVENIDOS

Durante el registro preventivo fueron localizados:

Pieza 1. Un par de guantes.

La defensa sostiene que «hacía frío».

Consta que era julio.

Pieza 2. Una cinta métrica de tres metros.

La defensa sostiene que «siempre la lleva».

No consta ninguna obra.

Pieza 3. Una linterna.

La defensa sostiene que «había poca luz».

Los hechos tuvieron lugar a las 11:42 h.

Pieza 4. Un pie de rey.

En este punto, la defensa solicitó un receso.


III. DECLARACIÓN COMPLEMENTARIA

Preguntada la persona investigada sobre la presencia del pie de rey, manifestó:

«No sabía que lo llevaba.»

Preguntada sobre cómo podía desconocer la presencia de un instrumento metálico de precisión en su bolsillo, respondió:

«Llevo muchas cosas.»

Preguntada sobre si acostumbraba a llevar herramientas destinadas a la medición precisa de diámetros, respondió:

«Depende.»

La instrucción considera especialmente grave el término:

«Depende.»


IV. HIPÓTESIS DE CONTACTO FORTUITO

La defensa sostiene que el acercamiento a las piporras se produjo por una concatenación imprevisible de los siguientes hechos:

  1. La persona investigada caminaba.
  2. Resbaló.
  3. Al resbalar, encendió accidentalmente la linterna.
  4. Al intentar recuperar el equilibrio, se puso los guantes.
  5. La cinta métrica se desplegó sola.
  6. El pie de rey apareció.

La Comisión de Dignidad Piporril considera esta versión:

MUY DIFÍCIL DE CREER, GREGORIUS.


V. INFORME TÉCNICO SOBRE EL PIE DE REY

El perito designado confirma que el objeto intervenido permite efectuar mediciones de elevada precisión.

Preguntado sobre qué utilidad podía tener en zona piporril, el perito:

a) miró al fiscal;

b) miró a la defensa;

c) volvió a mirar al fiscal;

d) dijo:

«Yo ahí no me meto.»

Su declaración se considera técnicamente impecable.


VI. INCIDENTE DE LA CINTA MÉTRICA

Durante la reconstrucción de los hechos, la cinta métrica se desplegó repentinamente.

La persona afectada gritó:

«¡EH! ¡AQUÍ NO MIDE NADIE!»

La sesión fue suspendida durante veinte minutos.

Madre Paciencia ordenó retirar:

a) la cinta métrica;

b) el pie de rey;

c) Gregorius.

No necesariamente en ese orden.


VII. CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES

Se considerarán agravantes:

a) haber calibrado previamente el pie de rey;

b) haber dicho «quieto un momento»;

c) haber dicho «esto son dos segundos»;

d) haber anotado cifras;

e) haber repetido la medición «para confirmar».

La repetición de la medición será considerada:

REINCIDENCIA MÉTRICA INMEDIATA


VIII. SOBRE LA PRETENDIDA BREVEDAD DE LOS HECHOS

La defensa insiste en que cualquier eventual contacto fue «muy breve».

Esta Secretaría recuerda que el artículo 5 de la Constitución establece:

«Ni por curiosidad.
Ni para comprobar una cosa.
Ni porque “solo era un momento”.
Ni con guantes.»

En consecuencia:

BREVE NO SIGNIFICA AUTORIZADO.

Y menos con un pie de rey.


IX. CONCLUSIÓN

A la vista del instrumental intervenido, esta Secretaría descarta provisionalmente las hipótesis de:

a) casualidad;

b) mala suerte;

c) resbalón;

d) curiosidad espontánea;

e) «yo pasaba por allí».

Los hechos presentan indicios compatibles con una posible:

OPERACIÓN DE COMPROBACIÓN PIPORRIL CON APOYO METROLÓGICO

con el agravante específico de:

PREMEDITACIÓN CALIBRADA


DILIGENCIA FINAL

Al finalizar la sesión, la persona investigada preguntó:

«¿Me devolverán el pie de rey?»

La respuesta fue:

«¿A TI QUÉ TE PARECE?»

Y para que conste, se firma el presente anexo.

Sin tomar medidas.

📜 CONSTITUCIÓN OFICIAL DE EL DESVÁN ARTÍCULO 5

De la inviolabilidad de los cajones, del régimen jurídico de los pedorros y de la prohibición absoluta de tocar las piporras sin mandato judicial

5.1. Los cajones de El Desván son inviolables.

Ninguna autoridad, funcionario, cronista, gnomo, monja, castor, hortaliza con cargo público ni persona que diga «solo estaba buscando una cosa» podrá abrirlos sin consentimiento de su titular o mandato judicial.

Se exceptúan los cajones que ya estén abiertos, pero solo hasta que alguien pregunte:

«¿Quién ha dejado esto así?»

5.2. Se considerará apertura administrativa indebida de cajón cualquiera de las siguientes conductas:

a) tirar un poco para ver si abre;
b) mirar por la rendija;
c) revolver sin sacar nada;
d) sacar una cosa y dejar otra;
e) decir «¿esto estaba aquí?»;
f) cerrar rápidamente al oír pasos.

La concurrencia de dos o más conductas constituirá revolvimiento cualificado.

5.3. Los pedorros gozarán de protección constitucional en tanto que agrupaciones voluminosas de papeles, documentos, notas, copias, recibos, borradores y demás cosas que nadie se atreve a tirar porque:

a) quizá sirvan;
b) alguien los guardó por alguna razón;
c) hay una grapa;
d) parecen importantes;
e) llevan demasiados años ahí.

5.4. Ningún pedorro podrá ser destruido sin haber pasado previamente por el Procedimiento General de Valoración de Papeles Que Quizá No Sirven Pero Vete Tú a Saber.

Este procedimiento constará de las siguientes fases:

a) mirar el pedorro;
b) suspirar;
c) hojear tres papeles;
d) encontrar uno de 1998;
e) decir «esto lo guardo»;
f) volver a ponerlo todo en el mismo sitio.

5.5. Los pedorros se clasificarán oficialmente en:

a) pedorro simple;
b) pedorro considerable;
c) pedorro de respeto;
d) pedorro que ya necesita una silla;
e) pedorro estructural.

Se considerará pedorro estructural aquel que, si es retirado, pueda alterar la estabilidad física o emocional de El Desván.

5.6. Queda prohibida la creación de un pedorro nuevo con la única finalidad de explicar el contenido de un pedorro anterior.

Si esto sucede, ambos pedorros serán fusionados en un Macroexpediente de Confusión Documental Consolidada.

Gregorius recibirá una copia.

No se sabe por qué.

5.7. Las piporras constituyen una realidad material, simbólica y profundamente personal protegida por esta Constitución.

En consecuencia:

NADIE TOCARÁ LAS PIPORRAS DE OTRO.

Ni por curiosidad.

Ni para comprobar una cosa.

Ni porque «solo era un momento».

Ni con guantes.

5.8. El acceso a las piporras solo podrá autorizarse mediante:

a) mandato judicial firme;
b) resolución motivada;
c) presencia de dos testigos;
d) informe previo de la Comisión de Dignidad Piporril;
e) ausencia absoluta de Gregorius.

5.9. La expresión:

«No me toques las piporras»

tendrá valor jurídico inmediato, ejecutivo y suficiente.

No requerirá:

a) sello;
b) registro;
c) copia compulsada;
d) traducción jurada;
e) explicaciones adicionales.

5.10. La persona que, después de haber sido advertida, responda:

«Pero si yo no te he tocado nada»

será considerada administrativamente sospechosa.

Si, además, mantiene las manos detrás de la espalda, se activará el Protocolo Especial de Negación Poco Convincente.

5.11. Queda prohibido fotografiar, inventariar, numerar, pesar, clasificar o incluir las piporras en una hoja de cálculo.

Especialmente en una hoja de cálculo.

5.12. En caso de conflicto entre el derecho de acceso a la información pública y el derecho a la intimidad piporril, prevalecerá siempre:

LA INTIMIDAD PIPORRIL.

Porque hay límites.

5.13. Si un gnomo es sorprendido dentro de un cajón, no podrá alegar desconocimiento de la norma.

Se le preguntará:

«¿Tú qué haces aquí?»

La respuesta:

«Nada»

no será considerada jurídicamente satisfactoria.

5.14. Las cucharillas con antecedentes no podrán actuar como testigos en procedimientos relacionados con cajones, miel o piporras hasta que acrediten los preceptivos seis meses consecutivos de conducta seca.

DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA

Todo pedorro que contenga un papel con la inscripción:

«IMPORTANTE»

será automáticamente conservado durante cincuenta años más, aunque nadie recuerde qué era lo importante.

DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA

Si dentro de un pedorro aparece otro pedorro más pequeño, no se intentará separarlos.

Podrían haber desarrollado un vínculo.

DISPOSICIÓN TRANSITORIA

Los cajones actualmente llenos de cosas no identificadas dispondrán de un plazo indefinido para continuar exactamente igual.

DISPOSICIÓN FINAL PRIMERA

Cualquier vulneración de la dignidad piporril será publicada en el BOD — Boletín Oficial de El Desván, con nombres, apellidos y, si procede, dibujo aproximado del culpable.

DISPOSICIÓN FINAL SEGUNDA

Este artículo entrará en vigor inmediatamente.

No hace falta publicarlo.

Eso de las piporras ya debería saberse.

📜 Constitución Oficial de El Desván — Artículo 4

Del derecho inviolable a la merienda, de las cucharillas con antecedentes y de los procedimientos de urgencia en caso de desaparición de la coca de piñones

4.1. Toda persona, gnomo, monja, cronista, castor, hortaliza con cargo público o criatura de naturaleza todavía pendiente de clasificación tendrá derecho a merendar.

Este derecho será:
a) universal;
b) irrenunciable;
c) imprescriptible;
d) preferente ante reuniones que ya duran demasiado.

4.2. Nadie podrá ser privado de la merienda por razón de:
a) expediente abierto;
b) expediente cerrado;
c) expediente extraviado;
d) haber preguntado «¿queda mucho?» durante una reunión;
e) sospechas no confirmadas de posesión de miel.

4.3. Se considerará cucharilla con antecedentes aquella que haya estado previamente implicada en alguno de los siguientes hechos:
a) remover miel sin autorización;
b) aparecer pegajosa dentro de un cajón;
c) ser encontrada junto a un tarro vacío;
d) desaparecer durante más de cuarenta y ocho horas y regresar sin dar explicaciones;
e) haber sido vista en compañía de Gregorius después de las seis.

Las cucharillas reincidentes serán inscritas en el Registro Central de Pequeños Utensilios con Conducta Dudosa.

4.4. Ninguna cucharilla podrá ser considerada culpable únicamente por estar pegajosa.
Sin embargo, si está pegajosa, torcida y dentro del bolsillo de un gnomo, se abrirán diligencias.

4.5. La desaparición total o parcial de una coca de piñones constituirá Emergencia Institucional de Grado Máximo cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
a) la coca estaba entera diez minutos antes;
b) nadie admita haber comido de ella;
c) aparezca un cuchillo con migas;
d) Sor Pietat diga «yo solo he probado una puntita»;
e) Gregorius deje de hacer contacto visual.

4.6. Declarada la emergencia, se activará inmediatamente el Procedimiento Urgente 12-C de Localización, Custodia y Eventual Recuperación de Coca.

Este procedimiento incluirá:
a) cerrar las puertas;
b) contar a los presentes;
c) contar los platos;
d) volver a contar a los presentes porque Aurelius se ha movido;
e) inspeccionar las migas;
f) preguntar quién ha sido;
g) escuchar un silencio administrativamente revelador.

4.7. Queda prohibido limpiar la mesa antes de que finalice la investigación.

Las migas tendrán consideración de prueba material pastelera y serán recogidas, etiquetadas y custodiadas en un sobre oficial.

Si alguien se las come, pasará automáticamente de testigo a sospechoso.

4.8. En caso de encontrarse un trozo de coca oculto bajo una piporra, se aplicará la presunción de premeditación.

Si la piporra lleva por título:

«Asuntos diversos»,

se aplicará también el agravante de mala fe administrativa.

4.9. Sor Pietat tendrá derecho a declarar en presencia de asistencia letrada siempre que deje de decir:

«Pero si era un trocito así de pequeño.»

El tamaño del trozo será determinado por la Comisión Independiente de Porciones y Otras Mentiras Evidentes.

4.10. En ningún caso podrá constituirse una comisión de investigación mientras todavía quede coca disponible.

Primero se merienda.
Después ya se verá.

4.11. Si la coca desaparece durante la misma reunión convocada para investigar la desaparición de la coca, los hechos serán calificados de:

Gran Escándalo Piñonero de El Desván

y comportarán:
a) comparecencia inmediata de Aurelius;
b) suspensión cautelar de todas las cucharillas;
c) inspección de las piporras, únicamente con orden judicial;
d) publicación extraordinaria en el BOD;
e) mirada de Madre Paciencia.

4.12. La mirada de Madre Paciencia tendrá valor probatorio suficiente.

No hará falta nada más.


DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA

Toda persona que diga:

«Yo no quería merendar»

y sea posteriormente descubierta comiendo coca directamente de la bandeja perderá durante siete días el derecho a opinar sobre el tamaño de las porciones.

DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA

Las cucharillas que hayan cumplido condena podrán solicitar la cancelación de sus antecedentes siempre que acrediten seis meses consecutivos de conducta seca.

DISPOSICIÓN TRANSITORIA

Hasta la creación efectiva del Registro Central de Pequeños Utensilios con Conducta Dudosa, las cucharillas sospechosas se guardarán en una taza con un papel que diga:

«NO TOCAR».

Se presume que alguien las tocará.

DISPOSICIÓN FINAL

Este artículo entrará en vigor inmediatamente después de su publicación en el BOD — Boletín Oficial de El Desván.

Si en ese momento queda coca de piñones, la entrada en vigor podrá aplazarse hasta después de merendar.

📜 Constitución Oficial dEl DESVÁN — Artículo 3

De la separación de poderes, de los nabos excesivamente tersos y de la presencia injustificada de calabacines en dependencias oficiales

3.1. Los poderes del Desván se dividen en:

a) Poder Ejecutivo;
b) Poder Legislativo;
c) Poder Judicial;
d) Poder de Gregorius para decir que él no sabía nada.

Este último será independiente, irresponsable y sorprendentemente difícil de localizar después de las cinco.

3.2. Ningún nabo podrá ejercer simultáneamente más de un cargo público si presenta un grado de tersura superior al reglamentariamente admisible.

La tersura será valorada por la Comisión Técnica de Nabos y Otros Elementos Excesivamente Convencidos de Sí Mismos, mediante inspección visual, palpación prudente y, en casos excepcionales, una mirada larga.

3.3. Se considerará nabo excesivamente terso aquel que:

a) entre en una reunión sin haber sido convocado;
b) ocupe una silla con excesiva seguridad;
c) diga «esto ya lo llevo yo»;
d) disponga de carpeta propia;
e) haya sido visto hablando en voz baja con un pepino.

En estos casos, el nabo quedará sometido a vigilancia administrativa discreta, salvo que ya forme parte de la comisión encargada de vigilarlo.

3.4. Queda prohibida la presencia injustificada de calabacines en:

a) despachos oficiales;
b) salas de reuniones;
c) archivos con documentación sensible;
d) cajones que cierren con llave;
e) cualquier lugar donde Gregorius diga «aquí no hay nada».

La simple aparición de un calabacín brillante sobre una mesa dará lugar a la apertura inmediata de un expediente.

Si el calabacín es muy brillante, se abrirán dos.

3.5. Los pepinos con cargo público deberán declarar anualmente:

a) patrimonio;
b) incompatibilidades;
c) número de tarros de miel conocidos;
d) relación de nabos con los que hayan mantenido conversaciones de más de cuatro minutos;
e) cualquier anotación tomada mientras miraban fijamente a una hortaliza.

La falsedad en estas declaraciones será sancionada con la retirada temporal del sello oficial y la obligación de sentarse al lado de Aurelius durante una reunión entera.

3.6. Ningún calabacín podrá ser nombrado director general por el mero hecho de ser brillante.

No obstante, si es muy brillante y lleva corbata, la Mesa podrá estudiarlo.

3.7. La separación de poderes deberá respetarse en todo momento, especialmente a la hora de merendar.

En consecuencia:

a) el Poder Ejecutivo ejecutará;
b) el Poder Legislativo legislará;
c) el Poder Judicial juzgará;
d) el gnomo de la miel no tocará nada.

3.8. Cualquier intento de concentrar los tres poderes en una sola persona será considerado contrario a la Constitución.

Cualquier intento de concentrarlos en un nabo será considerado, además, una temeridad.

3.9. En caso de que un pepino, un nabo y un calabacín sean encontrados reunidos a puerta cerrada, se activará inmediatamente el Protocolo 7-B de Confluencia Hortícola Institucional No Comunicada.

El protocolo consistirá en:

a) llamar a la puerta;
b) esperar;
c) volver a llamar;
d) preguntar «¿qué hacéis?»;
e) no creer la respuesta.

3.10. Si durante una inspección aparece una almeja amorosa, se suspenderán las actuaciones hasta que alguien explique qué hace allí.

Si nadie lo sabe, la almeja pasará a depender provisionalmente del Departamento de Cultura.

DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA

Los nabos tersos que ya ocupasen cargos públicos antes de la entrada en vigor de este artículo dispondrán de un plazo de treinta (30) días para reducir la tersura, abandonar el cargo o aprender a disimular.

DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA

El brillo de un calabacín no constituirá prueba suficiente de corrupción.

Pero tampoco ayudará.

DISPOSICIÓN TRANSITORIA

Hasta que se constituya la Comisión Técnica correspondiente, la tersura de los nabos será determinada por Madre Paciencia con una sola mirada.

Su decisión será inapelable.

DISPOSICIÓN FINAL

Este artículo entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el BOD — Boletín Oficial del Desván, excepto el apartado 3.6, que entrará en vigor cuando alguien encuentre una corbata de la talla de un calabacín.

🍺 Wilhelm y Klaus

En Zwergenbach, no todo el mundo vive el Oktoberfest de la misma manera.

Wilhelm prefiere leer tranquilamente la crónica del pueblo.

Klaus prefiere asegurarse de que no pueda.

—«Klaus, déjame leer.»

—«Solo miro.»

—«Me estás tapando el libro.»

—«Ah.»

Pausa.

—«¿Y ahora qué haces?»

Klaus sonríe.

—«Ahora hago compañía.»

😂🍺

En Zwergenbach, hasta leer puede convertirse en una actividad de riesgo.