Según consta en los Anales, Ramona aseguró que solo necesitaba verificar una pequeña referencia.

Tres horas más tarde, la mesa había desaparecido bajo una montaña de pergaminos, cuatro índices nuevos y una pila de notas escritas con una letra sorprendentemente ordenada.
Aurelius intentó preguntar si faltaba mucho.
Ramona, sin levantar la vista de los papeles, respondió:
—Ahora sí que casi lo tengo.
Los registros indican que esta frase se repitió exactamente diecisiete veces aquella misma tarde.




