Castillo de Vallefisgón

«En el Castillo de Casa Nappius, la dignidad se perdió hace generaciones. La porcelana, en cambio, todavía se conserva intacta… de momento.»

Escondido entre bosques antiguos y senderos que solo recuerdan los jabalíes, se alza el Castillo de Vallefisgón, residencia ancestral de los Nappius.

Sus torres siguen desafiando al tiempo con orgullo, mientras la hiedra, los rosales y una cierta dejadez aristocrática se han ido adueñando de sus muros.

El conde Cassannovus Nappius sostiene que todo forma parte de un refinado concepto de belleza romántica.

Amadeus Culerus, amigo de toda la vida, opina discretamente que hace años que nadie limpia los canalones.

Aquí, las alfombras esconden grietas, los retratos vigilan los pasillos y las cucharas de plata tienen más protagonismo del que sería razonable.

Bienvenidos a Vallefisgón.

Donde la nobleza resiste.

El tejado… a veces no tanto.