Una tarde en el huerto
Sor Patata—Hermana. Sor Piedad—¿Sí? —Hemos recogido algunos más. —Más vale que sobren que no que falten. —Siempre has sido muy prudente. —Ya me conoces. — Gregorius… —¿Sí, padre? —¿Por qué me pone nervioso esta conversación? —Ya las conocemos, padre.




