
—Señor.
—No soy digna de vuestras gracias.
—Pero si, en vuestra infinita misericordia, pudierais concedernos una buena cosecha de nabos bien proporcionados…
—…prometo no volver a hablar de ello.
(Pausa.)
—Al menos hasta Adviento.
Y la Madre Superiora Sor Paciencia, que las observa desde lejos:
—Señor.
—No les hagáis demasiado caso.
—Ya sabéis que son buenas criaturas.
—Pero filtrad un poco.




