Las Pecadoras del Moñoñongo
Una historia de fe, amistad… y coca de piñones con ratafía.
Por unanimidad, se acuerda que las ventanas se abrirán solo un poquito, con sensatez y prudencia.
Sor Patata, presidenta del Concilio, levanta la sesión mientras Gregorius afina el órgano y Sor Pietat suspira en silencio.
Sor Castidad levanta tímidamente la mano:
—Perdón… ¿podemos empezar la coca de piñones antes de que se enfríe?

✒️ Anotación de Aurelius
Consta en acta que he intentado abandonar la sesión discretamente.
Sor Patata me ha nombrado secretario sin consultármelo.
— Aurelius, cronista de El Desván
«Hay cronistas que narran guerras. A mí me ha tocado esto.»




