
Es uno de los platos más tradicionales de Cebollarriba y Cebollabajo, y se prepara tanto en las zonas altas como en las bajas, especialmente durante los meses más fríos y en las comidas familiares.
Las cebollas moradas se cuecen lentamente en un sofrito de cebolla morada, tomate, perejil y laurel. Se añaden las patatas y todo se deja estofar a fuego lento hasta que las cebollas quedan bien tiernas y las patatas han absorbido todo el sabor del sofrito.
El resultado es un plato sencillo, caliente y contundente, pero hay un detalle que los habitantes de la comarca consideran especialmente importante:
el jugo tiene que quedar bien morado.
En Cebollarriba sostienen que un buen estofado debe tener suficiente jugo como para mojar pan hasta que no quede ni una gota.
En Cebollabajo, en cambio, consideran que eso es una exageración propia de los de arriba.
Naturalmente, los de arriba no están de acuerdo.
🧅 Una cuestión de tradición
Cada familia tiene su propia manera de prepararlas. Algunas dejan las cebollas más enteras, otras las cortan en trozos, y hay quienes defienden que el secreto de un buen estofado es no tener ninguna prisa.
Esta última teoría es especialmente popular en Cebollarriba.
En Cebollabajo dicen que es porque los de arriba siempre tienen alguna excusa para llegar tarde a la mesa.
Sea como sea, si el jugo está suficientemente morado y el pan todavía está caliente, ningún cebollarribense ni cebollabajense se cebollenoja.




