
Preámbulo
Después de observar que algunas reverencias entre hermanas se prolongan mucho más de lo que establece el sentido común, el Concilio considera oportuno recordar unas normas básicas de convivencia monástica.
Artículo 1
Ninguna reverencia podrá ser respondida con una reverencia todavía más profunda, ya que esto podría iniciar una cadena de saludos de duración indefinida.
Artículo 2
Si ambas hermanas insisten en cederse el paso simultáneamente más de cinco veces consecutivas, cualquier testigo podrá intervenir diciendo:
«Pasen las dos de una vez.»
Artículo 3
Los abrazos fraternales quedan plenamente autorizados, siempre que no impidan el acceso a la despensa, a la cocina o al huerto.
Anexo I
En caso de que ninguna de las dos recuerde quién inició la reverencia, se considerará el acto oficialmente concluido y ambas podrán continuar caminando sin ningún sentimiento de culpa.
Disposición Final
El Concilio recuerda que el exceso de bondad continúa siendo preferible a la mala educación, aunque, en ocasiones, provoque pequeños atascos en los pasillos del convento.
📜 Nota manuscrita de Aurelius al margen:
«Este reglamento fue redactado después de que Sor Patata y Sor Piedad pasaran veintitrés minutos intentando decidir quién debía saludar primero. Durante ese tiempo, tres monjas, un carro de coles y un gato quedaron atrapados en el pasillo.»




