📜 PROTOCOLO XXXV

De la inclinación recomendable de los cojines del refectorio

«Con el fin de evitar discusiones recurrentes sobre si un cojín es cómodo o simplemente está resignado.»


Artículo I

Los cojines del refectorio deberán presentar una inclinación suficiente para sugerir descanso, pero insuficiente para invitar a la siesta.


Artículo II

Se considerará aceptable cualquier inclinación que permita exclamar:

«Oh… este parece estar bastante bien.»

Sin necesidad de ajustes adicionales.


Artículo III

Queda prohibido sacudir un cojín más de tres veces consecutivas.

A partir de la cuarta, deja de ser una preparación y se convierte en una conversación.


Artículo IV

Si dos monjas discrepan sobre la posición correcta de un cojín…

…prevalecerá provisionalmente la opinión de Madre Paciencia,

que habitualmente responde:

«Colocadlo como queráis, pero luego no lo volváis a tocar.»


Artículo V

Sor Patata sostiene que un cojín ligeramente torcido:

acompaña mejor la espalda,

favorece la digestión,

y, si hace falta, también sirve para sostener una bandeja.

La comunidad continúa estudiando estas afirmaciones.


Artículo VI

Sor Piedad tiene terminantemente prohibido exclamar:

«Ya que estamos, les damos la vuelta a todos.»

Este comentario fue responsable de la reorganización completa del refectorio durante la primavera del año XVII.


Artículo VII

Sor Castidad preguntó con toda inocencia:

«¿Los cojines también tienen una parte delantera?»

Desde aquel día…

cada cambio de funda requiere una reunión extraordinaria.


Artículo VIII

Se considerará resignado cualquier cojín que, después de ser sacudido, adopte exactamente la misma postura que tenía antes.


Disposición adicional

Padre Gregorius sugirió numerar todos los cojines.

Padre Aurelius levantó lentamente la vista del pergamino y preguntó:

«¿Y después… quién numerará a las monjas?»

La propuesta fue retirada antes de que Madre Paciencia tuviera que suspirar.


Anexo I

En caso de que un cojín presente una inclinación considerada «perfecta» por toda la comunidad…

queda terminantemente prohibido moverlo.

Ni para limpiar.

Ni para probar.

Ni «solo un momentito».

La historia ha demostrado que nunca vuelve exactamente al mismo lugar.


Observación de Aurelius

«Se observó que el cojín del tercer banco presentaba una inclinación de doce grados y una resignación difícil de medir, aunque evidente a simple vista.»

Aurelius, cansado cronista de El Desván.