Agustín, mayordomo del castillo

Hay personas que pasan desapercibidas.

Y después están aquellas de las que depende que todo siga funcionando.

Agustín es una de ellas.

Hace años que es el mayordomo del castillo de Vallefisgón.

Conoce cada pasillo, cada salón y cada costumbre de la casa.

Siempre está en el lugar adecuado.

Siempre sabe qué hay que hacer.

Y casi siempre…

…sabe más de lo que cuenta.

Cuando los visitantes le hacen preguntas, suele responder con una inclinación de cabeza y una educación impecable.

Sus declaraciones son escasas.

Su criterio, en cambio, es irreprochable.

☕ El té de la tarde

—Milord.

—¿Sí, Agustín?

—El té.

—Magnífico.

—He oído que la Diputación continúa estudiando el retrato.

—Naturalmente.

—¿Han dicho algo más?

—Solo que todavía no han encontrado el final de la nariz.

—Entiendo.

(Agustín sirve el té con absoluta precisión.)

—¿Azúcar, milord?

Tribulaciones de una diseñadora y una traductora

Enfrentamientos sin posibilidad de ganar con Photoshop

(y otras conversaciones peligrosas con ChatGPT)

Montse: «Quiero un hada pequeña del bosque, delicada y mágica.»

Agnès:

Montse…

Esto no es un hada.

Esto es un roedor con licencia de vuelo.

No sabemos si hace hechizos.

Pero seguro que esconde muy bien las nueces.

Una tarde en el huerto

Sor Patata
—Hermana.

Sor Piedad
—¿Sí?

—Hemos recogido algunos más.

—Más vale que sobren que no que falten.

—Siempre has sido muy prudente.

—Ya me conoces.

Gregorius…

—¿Sí, padre?

—¿Por qué me pone nervioso esta conversación?

—Ya las conocemos, padre.

Madre Paciencia y Sor Castidad

El lenguaje de las flores

🌸 «No sé qué encuentro más bonitas, si las flores o ellas dos…»

En el convento de El Desván a veces no hacían falta muchas palabras. Las flores ya sabían explicar aquello que el corazón todavía estaba aprendiendo a decir.