Un descubrimiento curioso en Loch’s Cave
Por el profesor Fergus Clockmannaan

Desde hace muchos años, los estudiosos de la tradición ceboriana han discutido si la Gran Cebolla había sido alguna vez algo más que una leyenda transmitida en antiguos manuscritos.
El otoño pasado, bajo las antiguas piedras de Loch’s Cave, encontré una cámara que no aparece en ninguno de los mapas que he podido consultar.
Estaba fría, húmeda y cubierta de un polvo que parecía no haber sido removido en décadas. Al fondo de la cámara se encontraba el objeto que motiva este artículo.
Era una cebolla.
Pero no una cebolla como las que conocemos.
Su aspecto era antiguo, de un color violáceo y apagado, y las capas exteriores parecían haberse secado sin llegar nunca a pudrirse.
Tomé notas, hice un boceto y recogí algunos fragmentos del suelo que la rodeaba.
No puedo afirmar que fuera la Gran Cebolla descrita en los relatos más antiguos de Cebollasonia.
Pero había algo en aquella cámara que me hizo pensar que quizá los relatos no eran tan fantasiosos como habíamos querido creer.
Volví allí tres días después.
La cámara seguía allí.
La cebolla, no.

Prof. Fergus Clockmannaan
Expeditionary Scholar & Independent Researcher
Loch’s Cave, 1897




