🎺 El día que Gustav decidió que todo el mundo tenía que bailar

En Zwergenbach hay una norma no escrita que todo el mundo conoce.
Si Gustav aparece con la trompeta, más vale que tengas los zapatos bien atados.
Porque Gustav no toca música.
No.
Gustav provoca movimientos involuntarios de cadera.
Aquella noche, sin embargo, Gustav se encontró con un problema inesperado.
Sepp MaBloss.
El hombre más serio de todo el valle.
Un hombre capaz de mantener la misma cara durante tres fiestas mayores, dos bodas y un concurso de salchichas.
Y, sobre todo…
un hombre que no bailaba.





