Último señor de Vallefisgón.

Hombre de educación exquisita, recursos limitados y un perfil inconfundible.
Orgulloso guardián de un castillo que se desmorona con una elegancia admirable.
Defensor incansable de las tradiciones familiares.
Y poseedor de la nariz más distinguida del Empordà.
Según la leyenda, su perfil fue utilizado durante siglos como reloj de sol.
La familia jamás ha desmentido semejante afirmación.




