Musicóloga. Investigadora. Percusionista ceboriana. Y, según algunos testimonios, responsable de haber hecho llorar a una cebolla sin necesidad de cortarla.

La profesora Sebastina Tympania ha dedicado buena parte de su carrera al estudio de un fenómeno que la ciencia convencional todavía no ha querido afrontar:
las cebollas tienen ritmo.
Desde las profundidades de los antiguos archivos ceborianos, Tympania ha recopilado testimonios, partituras imposibles y diversos instrumentos que nadie sabe exactamente quién fabricó.
Su especialidad es la percusión vegetal aplicada, una disciplina que combina musicología, botánica y una preocupante cantidad de cebollas.
Según la profesora, cada variedad de cebolla posee una frecuencia propia.
Según sus colegas, la profesora simplemente da golpes a las cebollas hasta que alguna suena diferente.
Ella rechaza estas acusaciones.
Y continúa tocando.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Porque, como afirma en una de sus obras más controvertidas:
«Si la Cebolla tiene voz, alguien tendrá que hacerle de batería.»
El resto de la comunidad científica todavía no ha decidido si esto es una teoría revolucionaria o una petición de ayuda.




