Hoy Friedrich, alcalde de Zwergenbach, se ha puesto su mejor ropa para ir a la fiesta.

Como cada año, el Oktoberfest está a punto de comenzar y a él le toca una de las tareas más importantes de la jornada: dar el pregón de inauguración.
¡Después, a divertirse!
Bueno… si todo va bien.
—¡Eppp! ¿Qué pasa, Hans?
—Qué desastre, alcalde… ¡las salchichas no han llegado!
—¿Cómo??? ¡No puede ser! ¿Han llamado???
—No, alcalde…
—Ay, madre… mi mujer me va a matar.




