📜 Protocolo XXXIV

Del Número Aceptable de Migas sobre la Mesa del Claustro

«Para evitar discusiones completamente evitables que, aun así, se producen con una frecuencia preocupante.»

Artículo I

Se considera normal la presencia de algunas migas sobre la mesa después del desayuno.

Artículo II

Se entenderá por algunas migas una cantidad que no pueda contarse sin suspirar.

Artículo III

Si las migas forman un dibujo reconocible, dejarán de ser migas y pasarán a considerarse decoración accidental.

Artículo IV

En caso de que una miga caiga al suelo, la primera persona que la vea tendrá derecho a ignorarla durante un máximo de tres respiraciones profundas.

Artículo V

Si Sor Patata afirma que «todavía se puede aprovechar», el presente protocolo quedará temporalmente suspendido.

Artículo VI

Se prohíbe a Sor Piedad soplar las migas hacia el extremo de la mesa mientras dice:

«Ahora ya no son mías.»

Dicha práctica fue declarada poco monástica durante el Concilio de las Tostadas del año XII.

Artículo VII

Sor Castidad preguntó una vez:

«¿Las migas también echan de menos al pan?»

La comunidad acordó no responder de inmediato.

Madre Paciencia sigue pensándolo.

Disposición Adicional

Padre Gregorius propuso barrer la mesa.

Padre Aurelius levantó la vista del pergamino y preguntó:

«¿Antes de haberlas documentado?»

La propuesta quedó desestimada.

Anexo I

En caso de que las migas sumen más peso que la tostada original…

…se recomienda empezar de nuevo.

«El cumplimiento del presente protocolo no garantiza una reducción efectiva del número de migas. No obstante, contribuye notablemente a la paz espiritual de la comunidad.»

Aurelius, cronista de El Desván