Responsable del ropero y de los calcetines desparejados.

Patrona de las agujas de tejer y de las personas que no entienden las indirectas.
Es capaz de decir tres dobles sentidos antes de desayunar sin darse cuenta.
Todavía cree que aquella conversación sobre los nabos era una discusión hortícola.
Y las demás monjas del convento, con una mezcla de ternura y desesperación, dicen siempre:
—Dejadla estar, que es un ángel.
Y Sor Paciencia, que la conoce bien, suele añadir:
—El Señor reparte los dones como quiere. Y a esta criatura le ha dado un corazón tan grande que no se entiende que no le quepan las malas intenciones.




