La esperanza continúa…

¡Este año son más grandes!

Y, al fondo del convento, se oye un clonc.

Sor Patata acaba de dejar caer la cuchara.

Sor Piedad se gira hacia la pared «para rezar un poco».

Madre Paciencia se quita las gafas, las limpia muy despacio y murmura:

Señor… dadme serenidad…

Y Sor Castidad, completamente ajena al desastre que acaba de provocar:

¿Qué pasa? ¿He dicho algo raro?