De la inviolabilidad de los cajones, del régimen jurídico de los pedorros y de la prohibición absoluta de tocar las piporras sin mandato judicial
5.1. Los cajones de El Desván son inviolables.
Ninguna autoridad, funcionario, cronista, gnomo, monja, castor, hortaliza con cargo público ni persona que diga «solo estaba buscando una cosa» podrá abrirlos sin consentimiento de su titular o mandato judicial.
Se exceptúan los cajones que ya estén abiertos, pero solo hasta que alguien pregunte:
«¿Quién ha dejado esto así?»
5.2. Se considerará apertura administrativa indebida de cajón cualquiera de las siguientes conductas:
a) tirar un poco para ver si abre;
b) mirar por la rendija;
c) revolver sin sacar nada;
d) sacar una cosa y dejar otra;
e) decir «¿esto estaba aquí?»;
f) cerrar rápidamente al oír pasos.
La concurrencia de dos o más conductas constituirá revolvimiento cualificado.
5.3. Los pedorros gozarán de protección constitucional en tanto que agrupaciones voluminosas de papeles, documentos, notas, copias, recibos, borradores y demás cosas que nadie se atreve a tirar porque:
a) quizá sirvan;
b) alguien los guardó por alguna razón;
c) hay una grapa;
d) parecen importantes;
e) llevan demasiados años ahí.
5.4. Ningún pedorro podrá ser destruido sin haber pasado previamente por el Procedimiento General de Valoración de Papeles Que Quizá No Sirven Pero Vete Tú a Saber.
Este procedimiento constará de las siguientes fases:
a) mirar el pedorro;
b) suspirar;
c) hojear tres papeles;
d) encontrar uno de 1998;
e) decir «esto lo guardo»;
f) volver a ponerlo todo en el mismo sitio.
5.5. Los pedorros se clasificarán oficialmente en:
a) pedorro simple;
b) pedorro considerable;
c) pedorro de respeto;
d) pedorro que ya necesita una silla;
e) pedorro estructural.
Se considerará pedorro estructural aquel que, si es retirado, pueda alterar la estabilidad física o emocional de El Desván.
5.6. Queda prohibida la creación de un pedorro nuevo con la única finalidad de explicar el contenido de un pedorro anterior.
Si esto sucede, ambos pedorros serán fusionados en un Macroexpediente de Confusión Documental Consolidada.
Gregorius recibirá una copia.
No se sabe por qué.
5.7. Las piporras constituyen una realidad material, simbólica y profundamente personal protegida por esta Constitución.
En consecuencia:
NADIE TOCARÁ LAS PIPORRAS DE OTRO.
Ni por curiosidad.
Ni para comprobar una cosa.
Ni porque «solo era un momento».
Ni con guantes.
5.8. El acceso a las piporras solo podrá autorizarse mediante:
a) mandato judicial firme;
b) resolución motivada;
c) presencia de dos testigos;
d) informe previo de la Comisión de Dignidad Piporril;
e) ausencia absoluta de Gregorius.
5.9. La expresión:
«No me toques las piporras»
tendrá valor jurídico inmediato, ejecutivo y suficiente.
No requerirá:
a) sello;
b) registro;
c) copia compulsada;
d) traducción jurada;
e) explicaciones adicionales.
5.10. La persona que, después de haber sido advertida, responda:
«Pero si yo no te he tocado nada»
será considerada administrativamente sospechosa.
Si, además, mantiene las manos detrás de la espalda, se activará el Protocolo Especial de Negación Poco Convincente.
5.11. Queda prohibido fotografiar, inventariar, numerar, pesar, clasificar o incluir las piporras en una hoja de cálculo.
Especialmente en una hoja de cálculo.
5.12. En caso de conflicto entre el derecho de acceso a la información pública y el derecho a la intimidad piporril, prevalecerá siempre:
LA INTIMIDAD PIPORRIL.
Porque hay límites.
5.13. Si un gnomo es sorprendido dentro de un cajón, no podrá alegar desconocimiento de la norma.
Se le preguntará:
«¿Tú qué haces aquí?»
La respuesta:
«Nada»
no será considerada jurídicamente satisfactoria.
5.14. Las cucharillas con antecedentes no podrán actuar como testigos en procedimientos relacionados con cajones, miel o piporras hasta que acrediten los preceptivos seis meses consecutivos de conducta seca.
DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA
Todo pedorro que contenga un papel con la inscripción:
«IMPORTANTE»
será automáticamente conservado durante cincuenta años más, aunque nadie recuerde qué era lo importante.
DISPOSICIÓN ADICIONAL SEGUNDA
Si dentro de un pedorro aparece otro pedorro más pequeño, no se intentará separarlos.
Podrían haber desarrollado un vínculo.
DISPOSICIÓN TRANSITORIA
Los cajones actualmente llenos de cosas no identificadas dispondrán de un plazo indefinido para continuar exactamente igual.
DISPOSICIÓN FINAL PRIMERA
Cualquier vulneración de la dignidad piporril será publicada en el BOD — Boletín Oficial de El Desván, con nombres, apellidos y, si procede, dibujo aproximado del culpable.
DISPOSICIÓN FINAL SEGUNDA
Este artículo entrará en vigor inmediatamente.
No hace falta publicarlo.
Eso de las piporras ya debería saberse.